Creados a Su Imagen: Fundamento Civilizacional Universal
Existen, en el libro del Génesis, tres pericopas relativas a la creación del ser humano. Se encuentran respectivamente en: Génesis 1:26-28; Génesis 2:7, 15 y 18-24; y Génesis 5:1-3.
Génesis 1:26-28: La primera pericopa presenta la creación del ser masculino y del ser femenino como algo simultáneo. El uno y el otro son creados a Imagen y Semejanza de Dios (Tselem V’Demout).
Génesis 2:7, 15, 18-24: La segunda pericopa nos muestra al ser humano varón solo en el jardín del Edén; su soledad con Dios no es buena. Dios forma entonces a la mujer de una costilla del hombre para que sea su compañera en la administración de la Creación que Dios les confía.
Génesis 5:1-3: La tercera pericopa introduce las "historias del hombre", el inicio de la aventura humana tras la expulsión del jardín del Edén. Resume y reconcilia las antropologías de los dos primeros relatos. Establece entre el hombre y la mujer una igualdad plena y entera. Fundamenta y reafirma que la dignidad y la imagen de Dios no se pierden por la caída ni por el tiempo, sino que se transmiten de generación en generación. Es el fundamento de la universalidad de la dignidad humana: está inscrita en la herencia misma de la humanidad entera. Esta Imagen de Dios en nosotros es nuestro ADN: Dignidad No Alterable.
¡El Editor no "cambia" el texto; él es su guardián!
Aparentemente, estos tres relatos pueden parecer contradictorios. ¡No lo son! La transmisión oral siempre precede al texto escrito. Estas pericopas representan tradiciones orales muy antiguas que El Editor del libro del Génesis consideró tan "sagradas" que las incluyó tal cual en el texto. Lo que fundamenta su diferencia única entre los mitos creadores de la persona humana es su proclamación de la dignidad radical del ser humano creado a Imagen de Dios y a Su semejanza. Veremos más adelante que esta afirmación se convertirá en un fundamento civilizacional universal.
¡No disparen al pianista!
Para aquellos que ya están dispuestos a matarme por haber osado escribir que el texto del Génesis tenía un "Editor", reflexionen un momento antes de clavarme en la picota.
Cuando la tradición rabínica, los dos Talmuds (Babilonia y Jerusalén), el concilio de Jamnia (Yavné) que cierra el canon de los escritos inspirados que figuran en la Biblia Hebrea, y la Torá misma presentan a Moisés, nuestro Maestro (Moshé Rabbenu), como el escriba que transcribe las palabras divinas (Éxodo 17:14; 24:4; 34:27; Números 33:2; Deuteronomio 31:9, 22, 24): ¿qué están haciendo?
La respuesta: ¡Están haciendo "crítica textual"!
Se atreven a atribuir un autor a un texto y un texto a sus lectores. Lo transmiten en el estado en que les fue legado para que las generaciones siguientes puedan leerlo e inspirarse en él.
La crítica textual científica es el estudio de los procesos de transmisión del texto, de sus variantes (Ketiv, "lo que está escrito"; Keré, "lo que debe ser leído"), del soporte utilizado (pergamino, papiro), de los lugares donde se encuentran los testigos más antiguos, de sus formas (rollos, códices), de la datación de los manuscritos, así como de las influencias lingüísticas de tradiciones literarias más antiguas y de los medios de producción...
¡ME DETENGO AQUÍ HASTA EL PRÓXIMO POST! :-)